2.10.07

llegué anoche de madrid. me gustaría tener buenas fotos, haber dejado algunos secretos en mi cajita metálica que hace click,
ese antiguo pedazo de bronce pintado de negro que, como pesa la mala conciencia, me acompañó estos cuatro días.
en realidad debería haber llevado una grabadora, porque este viaje fue más que nada sonoro,
quedó en mi oído de memoria, no sólo la música de fondo de mis paseos por el retiro, donde yann tiersen decía cositas como esta, mientras la luz de la tarde iba corriendo horizontalmente entre los árboles (y yo la perseguía con mi lente y su juguetón fotómetro).
madrid suena a flamenco, sin duda, pero también suena a piano, a pisadas, a hombres y mujeres de todos los sonidos, suena, a otoño en los jardines y a mojado en lavapies. me llené de esos olores para ir sacando poco a poco, como un buen perfume, gotitas de esa ciudad tan viva, tan despierta...que embriaga y adormese.

1 comentario:

Pablo dijo...

hola hola hola tanto tiempo...!!!!
bonita tu nueva casa y qué ganas de conocer madir después de leerte y oir la canción !
un abrazo, pablo.