
"Entre piedras de castillos derruidos, dando cuenta de su nombre, transcurre el aprendizaje del origen del sonido; en el mismo lugar de su nacimiento, un aire de muchos pueblos se fue quedando en nuestra piel. Luego la recuperación. La decisión: retomar la palabra de la casa, de la casa grande que somos, del espacio decisivo del cuerpo.
Y dónde está la casa que me habita, dónde el sueño del rincón tranquilo, para saber de sus esquinas, de sus paredes, sus techos y ventanas. Y las otras casas, dónde espacian sus fragancias. Cuál la ciudad franqueable para recorrerla y descubrir sus pensamientos. Fuera de mí es mi casa, el mundo imaginario que habito. Toda la ciudad es, entonces, imaginaria, duermevela de los sentidos, pretexto sin fin entre el asfalto y el polvo. Pero la casa-ciudad requiere mi cuerpo, mi presencia actuante, dispuesta, decisiva: la casa primera para encontrar el gesto, el paso preciso. Y la casa es errancia, fruto del cual dispone el viento."
(extracto)
© Berta Vega 1998
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid
El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero10/maracaib.html
18.5.07
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