
hace tiempo que no estaba tan cerca de animales grandes.
ayer acompañé a mauro a darle desayuno a las vacas. son unas hermosas y lentas vacas que con un orden impresionante se instalan para dar bocado a esa mezcla de maíz triturado (ramas, hojas y semillas). degustan lentamente mientras los terneros las observan. aunque a primera vista las encuentro a todas iguales, con observación leo en cada una dibujos, tamaños, proporcione sy una personalidad única. princesa es más delgada, llega siempre al último, pasa de pelearse por un muñado de maíz y pasto, deja que las otras se acomoden y luego ella se instala, siempre última y tranquila (una vaca sabia). esperamos largo rato a que desayunen (se toman su tiempo), los perros desesperan, y yo me maravillo con sus ojos, pestañas y naríz...podría estar todo el día mirándolas, pero se incomodan y hay que mantener distancia (lo respeto y me alejo). termina de comer y mauro abre las puertas, ellas salen pausadamente, y casi como un ritual se desplazan con ese enorme peso que baila a lo ancho de sus cuerpos. se van, al campo abierto, a seguir comiendo, en compañía de uno de mis perros (que nunca antes habia trabajado de pastor y lo hizo maravilloso) y de sus terneros.
qué lento pasa el tiempo en el campo.
2.4.07
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2 comentarios:
HOla sole, te había extrañado, me alegra saber de ti, y también de conocer este nuevo espacio. es que somos tantas y de tantos colores, no encuentro tu blog de cerámica, lo quitaste? Yo reacomodé el mio sin micho bla bla, sólo cosas que ver.
me gustan tus casas. un beso
muuuuuuuu
(a las vacas también les encanta mirarte ;) )
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